Un primer semestre de 2026 para la historia

Si algo ha demostrado Metro Dance Club durante los últimos meses es que su regreso no era una simple cuestión de nostalgia. Desde la celebración de Nochevieja 2025 hasta el espectacular 35 aniversario celebrado en junio de 2026, la mítica sala de Bigastro ha construido una programación que ha reunido a algunas de las figuras más importantes de la electrónica internacional, reafirmando su posición como uno de los templos indiscutibles de la cultura club en España. Cada evento ha aportado una personalidad propia, ofreciendo un recorrido por diferentes sensibilidades de la música electrónica contemporánea y consolidando una temporada que ya puede considerarse una de las más exitosas de los últimos años para la sala. 31 de diciembre de 2025: Oscar Mulero inaugura el año de Metro La primera gran cita de este recorrido llegó con la tradicional fiesta de Nochevieja. Para despedir 2025 y dar la bienvenida a 2026, Metro apostó por uno de los artistas más respetados de la historia de la electrónica española: Oscar Mulero. Hablar de Oscar Mulero es hablar de una figura fundamental del techno europeo. Su actuación permitió arrancar el año con una declaración de principios clara: Metro seguiría apostando por la calidad artística y por el sonido underground más auténtico. La combinación entre la atmósfera especial de Nochevieja, el reencuentro de la comunidad Metrolover y la intensidad característica de Mulero convirtió la velada en uno de los momentos más emotivos del inicio de temporada. Noche de Reyes: Family and Friends Apenas unos días después llegó una de las citas más especiales del calendario. La Noche de Reyes estuvo protagonizada por el concepto Family and Friends, una propuesta centrada en la cercanía, la comunidad y el talento local y nacional. Más allá de los nombres concretos del line up, el evento destacó por recuperar ese espíritu familiar que siempre ha caracterizado a Metro. Una noche donde los asistentes pudieron disfrutar de largas sesiones, conexiones espontáneas entre artistas y una atmósfera que recordaba a las grandes épocas de la sala. La fiesta confirmó que Metro no solo puede atraer a grandes estrellas internacionales, sino que también mantiene intacta su capacidad para generar experiencias auténticas alrededor de su propia comunidad artística. 14 de febrero: Jeff Mills y una lección magistral de techno San Valentín tuvo poco de romántico y mucho de histórico. Metro recibió a Jeff Mills, una de las figuras más influyentes que ha dado el techno en toda su historia. Considerado uno de los arquitectos del sonido de Detroit, Mills ofreció una actuación que muchos asistentes recordarán durante años. Precisión técnica, selección impecable y una capacidad única para construir tensión convirtieron la noche en una auténtica clase magistral de techno. Su presencia confirmó además la capacidad de Metro para seguir atrayendo a leyendas absolutas de la música electrónica mundial. 7 de marzo: Fatima Hajji desata la energía de Metro La siguiente gran parada llegó de la mano de Fatima Hajji, una de las artistas españolas con mayor proyección internacional. Fatima aterrizó en Bigastro acompañada por esa combinación de potencia, energía y conexión con el público que la ha convertido en una de las figuras más queridas del techno contemporáneo. Su actuación destacó por la intensidad constante, los ritmos contundentes y una capacidad extraordinaria para mantener la pista completamente entregada durante horas. La cita volvió a demostrar el excelente momento que vive la escena techno nacional y la importancia de Metro como plataforma para sus artistas más relevantes. 2 de abril: Indira Paganotto toma el control con Passion Metro El mes de abril comenzó con una de las artistas más solicitadas del planeta: Indira Paganotto. Su participación dentro del concepto Passion Metro atrajo a un público especialmente numeroso. La madrileña, convertida en una de las principales embajadoras del psy-techno a nivel internacional, ofreció una sesión cargada de energía, psicodelia y momentos de auténtica euforia colectiva. La noche sirvió además para mostrar la capacidad de Metro para conectar con las nuevas generaciones de clubbers sin renunciar a su identidad histórica. 18 de abril: Sven Väth y el espíritu original del clubbing Pocas figuras representan mejor la esencia de la cultura club europea que Sven Väth. Su visita a Metro dentro de su gira T.R.A.N.C.E World Tour se convirtió en uno de los momentos más especiales de la temporada. El fundador de Cocoon ofreció una actuación profundamente emocional, demostrando una vez más por qué sigue siendo una referencia absoluta después de más de cuatro décadas de carrera. La conexión entre Sven y el público de Metro fue inmediata. Su capacidad para construir viajes musicales de largo recorrido encajó perfectamente con la filosofía que siempre ha definido a la sala. 9 de mayo: Made in Metro y el regreso de DJ Pepo Mayo trajo consigo una celebración muy especial para los seguidores históricos de la sala. El evento Made in Metro recuperó parte del ADN original del club con el regreso de DJ Pepo. La cita funcionó como un homenaje a varias generaciones de clubbers que han crecido junto a Metro durante décadas. Fue una noche cargada de recuerdos, pero también de presente y futuro, donde se puso de manifiesto la importancia que ha tenido la sala dentro de la historia de la música electrónica española. 6 de junio: Joseph Capriati protagoniza el 35 aniversario La gran celebración de la temporada llegó con el 35 aniversario de Metro Dance Club. Para una fecha tan importante, la dirección de la sala apostó por uno de los artistas más queridos por su público: Joseph Capriati. El italiano diseñó una propuesta única basada en dos actuaciones completamente diferentes. Por un lado, exploró el sonido más elegante y emocional que ha definido su evolución reciente. Por otro, recuperó la contundencia y el carácter underground de sus raíces techno. Esta doble actuación permitió recorrer dos décadas de evolución artística en una sola jornada y se convirtió en uno de los acontecimientos más comentados del año. Pero el aniversario fue mucho más que Capriati. El cartel reunió también a artistas de enorme prestigio como
DJ Pepo: Resistencia techno

Hablar de DJ Pepo es hablar de la historia viva del techno en España. Con más de 30 años de carrera, el artista madrileño no solo ha sido testigo de la evolución de la música electrónica, sino uno de sus principales impulsores dentro y fuera del país. Los inicios de DJ Pepo se remontan a finales de los años 80, una época en la que la cultura club comenzaba a tomar forma en España. Desde los primeros clubes de Madrid, su nombre empezó a resonar gracias a una mezcla de técnica, intuición y una curiosidad musical poco común. Influenciado por sonidos electrónicos pioneros como los de Front 242 u Orbital, Pepo construyó un lenguaje propio que evolucionó con el tiempo. Su paso por salas icónicas y festivales de referencia como Monegros o Aquasella consolidó su posición como uno de los nombres clave de la escena techno nacional. A lo largo de su carrera también ha dejado huella en destinos fundamentales del clubbing internacional como Ibiza, actuando en espacios emblemáticos como Space o Amnesia. Uno de los rasgos más distintivos de DJ Pepo es su capacidad de adaptación. Lejos de encasillarse en un único sonido, su trayectoria ha transitado por múltiples estilos: desde el funky, el house o incluso influencias jazzísticas, hasta llegar a su actual enfoque en el techno más contundente. Esa evolución no ha sido una ruptura, sino un proceso natural. Pepo ha crecido con la música electrónica, absorbiendo cada etapa y transformándola en una identidad sólida. Hoy en día, su nombre está especialmente ligado al hard techno y a las vertientes más intensas e industriales del género. Si algo define a DJ Pepo es su manera de estar en cabina. Sus sets son sinónimo de energía, contundencia y dinamismo. Con una técnica depurada que incluye sesiones a tres y cuatro platos, logra construir narrativas musicales complejas sin perder el impacto inmediato en pista.Su sonido se caracteriza por bombos potentes y ritmos implacables, transiciones rápidas y precisas, una construcción progresiva de tensión y una conexión directa con el público. El resultado es una experiencia intensa, casi física, donde cada sesión se convierte en un viaje sonoro diseñado para la pista de baile.Además de su faceta como DJ, Pepo ha desarrollado una importante labor como productor y creador de sellos como CPU o Hunter, plataformas desde las que ha impulsado su visión del techno.Su influencia va más allá de su propia música. A lo largo de los años se ha convertido en un referente para nuevas generaciones de artistas, manteniendo viva la esencia del techno más auténtico: underground, directo y sin concesiones.Lejos de acomodarse en su estatus de leyenda, DJ Pepo continúa activo, girando por festivales y clubs, y manteniendo intacta la intensidad que lo caracteriza. Su propuesta sigue siendo relevante en un panorama en constante cambio, demostrando que la experiencia y la pasión siguen siendo dos de los valores más importantes en la música electrónica.En un mundo donde las tendencias van y vienen, DJ Pepo representa algo más sólido: una identidad construida a base de décadas de trabajo, evolución y amor por la música.
El cambio de milenio en Metro Dance Club

A comienzos de los 2000, Metro ya arrastraba el prestigio ganado en los 90, pero lejos de acomodarse, el club dio un paso más allá. En una época donde muchas salas optaban por fórmulas más comerciales, Metro reforzó su compromiso con la electrónica de calidad, apostando por sonidos que iban desde el techno más contundente hasta el house más sofisticado, pasando por el electroclash y las nuevas corrientes minimalistas que comenzaban a emerger en Europa. Este posicionamiento lo convirtió en un refugio para clubbers exigentes, alejándose del turismo masivo que dominaba otras zonas del país y consolidando una comunidad fiel que encontraba en Metro una experiencia auténtica. Uno de los pilares fundamentales de esta etapa fue su programación artística. La cabina de Metro durante los 2000 acogió tanto a figuras internacionales como a talentos nacionales que acabarían marcando época. Artistas como Jeff Mills, Ben Sims, Dave Clarke, Valentino Kanziani, Misstres Barbara, Rino cerrone, Felix The House Cat representaban la conexión directa con la élite del techno mundial. Al mismo tiempo, nombres como Óscar Mulero o Cristian Varela reforzaban la escena nacional, llevando el sonido español a un nivel internacional. La fiesta Overflow hizo historia en Metro, grandes nombres encontraron refugio en esta propuesta tan especial, por su cabina pasaron entre otros Preset, Jamie Jones, Luciano, The Hacker, Sideral, IF, Nother Live, Maxense Sirin y Peter Hook Pero más allá de los grandes headliners, Metro destacó por cuidar a sus residentes, auténticos arquitectos de la identidad del club. Sus sesiones no solo marcaban el ritmo de la noche, sino que construían una narrativa sonora coherente que fidelizaba al público semana tras semana. Artistas como Kuki, Justo Andres Gomes, Martin, Jose Rives, Ivan Serra, Jesus Ortega, David Bordalas o Uno + comenzaron a cimentar el sonido de Metro. Mención aparte merece Spanish Club Conecction, una fiesta en la que participaban los residentes de los club mas importantes del país. Eulogio (La Real), J Luis Magoya (Deep) Dj Tv (Florida 135), DJ Loe (Moog) o David Fusio (La Sala del Cel) son ejemplos de este concepto tan innovador. Si algo definió a Metro en los 2000 fue su capacidad para generar comunidad. No era solo un club: era un punto de encuentro para amantes de la música electrónica que buscaban algo más que una noche de fiesta. El público de Metro se caracterizaba por su conocimiento musical, su respeto por el DJ y su implicación en la experiencia. Esto permitió crear un ambiente único, donde la pista de baile se convertía en un espacio casi ritual. En un contexto donde la cultura club empezaba a masificarse, Metro se mantuvo como un bastión de autenticidad. La década no estuvo exenta de desafíos. La presión de nuevas normativas, cambios en los hábitos de consumo y la competencia de otros formatos de ocio pusieron a prueba a toda la industria. Sin embargo, Metro supo resistir sin traicionar su esencia. Mientras muchos clubes desaparecían o cambiaban radicalmente su propuesta, Metro se mantuvo firme, apostando por la coherencia y la calidad.
Made in Metro te invita a un mágico viaje en el tiempo

El 9 de mayo el pasado, el presente y el futuro se den la mano en el mítico club de Bigastro con una fiesta que te hará soñar «Made in Metro» nace como una declaración de intenciones. No es una simple fiesta ni un evento temático más. Es una experiencia viva, colectiva, emocional y generacional que pretende rendir homenaje al legado sonoro y cultural de Metro Dance Club. Durante más de 30 años, Metro ha sido el punto de encuentro de miles de personas unidas por la música, la creatividad, la amistad y una forma particular de entender el clubbing. «Made in Metro» quiere condensar esa historia en una noche, reuniendo sonidos, estéticas, recuerdos y nuevas energías. El próximo 9 de mayo de 2026, Metro te invita a un acto de memoria y de proyección. No solo para revivir momentos pasados, sino para ponerlos al servicio del presente. Y para ello nos presentan un cartel simplemente único e irrepetible. En el Dance Floor los años 90 se hacen presentes con Techno clásico, Trance, Acid House, Máquina. Una selección de los hits más emblemáticos que marcaron la fundación de Metro, incluyendo también una sesión de apertura con pop noventero, guitarras y vocales melódicas. Esta sala busca provocar nostalgia, reconocimiento y energía positiva. Y quién mejor para llevarlo a cabo que tres artistas como Justo, Martin, Kuki y Paco García En el Corner, los años 2000 sonarán Minimal, Electroclash, Tribal House, Progressive. Es la etapa de consolidación de Metro como referencia nacional. Estilos más experimentales, elegantes y sofisticados conviven con el recuerdo de sesiones memorables. Y los encargados de poner sobre la mesa estos sonidos serán Andrés Gomes, Justo Perez y Makoki. Para los años 2010, el Living Room se empapará de Tech-House, Deep House, Techno Melódico. El sonido se vuelve refinado, pulido. Esta sala invoca la transición hacia lo digital, la llegada de nuevas generaciones y una estética sonora y visual basada en el equilibrio. que nos trae Jose Rives, Jesus Ortega, David Bordalas, Marques, Nhitto, Ivan Serra y DJ1+. Los años 2020 se celebrarán en el Patio, estilos actuales que dialogan con el pasado. Una propuesta abierta, diversa, con sonido internacional y de nueva escuela. DJs actuales que reconocen el legado de Metro y lo proyectan hacia el futuro. La banda sonora estará compuesta por Dubpaper, Irregular Live, Sarabia y Carlos Agraz. Y la guinda del pastel la pondrá DJ Pepo, un artista que es una leyenda viva y que define como nadie los valores y la esencia del techno español. Pero aquí no acaba la cosa, además de revivir el pasado y celebrar el presente, Metro Dance Club se adentra en el futuro 2030 con una propuesta muy especial que tendrá lugar en el Garden. Allí, Javier Ferrer realizará una actuación de producción en directo, mostrando las posibilidades creativas de esta fórmula y abriendo un camino poco explorado hasta el momento. «Made in Metro» es una celebración con raíces y con alas. Una forma de decir: aquí seguimos, aquí nos reconocemos, aquí nos volvemos a encontrar. Consigue tus entradas aquí
MI PADRE ES SVEN VÄTH

MI PADRE ES SVEN VÄTH Hay algunas personas que están destinadas a emerger y cambiar las cosas. Cambiar los paisajes, cambiar los sonidos, cambiar los estados de ánimo, cambiar los status quo. Sven Väth es un visionario que asume riesgos, un instigador, un innovador y un artista invencible que en algún punto de su vida hizo un pacto con el diablo para trasnformar la música electrónica en un movimiento revolucionario. Hablando en la terminología que utilizan los chavales hoy en día, para Metro Dance Club, Sven Väth es nuestro padre. Es nuestro referente, nuestro gurú, el faro que nos ilumina en la oscuridad. Sven no solo es un modelo musical, es un modelo de comportamiento y de actitud, una imagen a la que imitar y una voz a la que escuchar, ya que de sus palabras solo se puede esperar sabiduría. El año era 1981 y la ciudad en la que todo comenzó Frankfurt. Sven Väth rápidamente se convirtió en la figura de una revolución techno en Alemania que se extendería a lo largo y ancho por todo el mundo. El Omen Club y otras muchas locas aventuras se vivieron este periodo, dando vida a un nuevo sonido, construyendo fiestas que importaban y cambiaban las cosas. Fiestas que reforzaron una visión y que finalmente dieron lugar a Cocoon. En 1998 nació una extraordinaria residencia en uno de los mejores clubes del mundo. Cocoon Ibiza, Amnesia los lunes por la noche. Aquel concepto cambió por completo la escena clubbing ibicenca, un riesgo increíble que se convirtió en uno de los grandes éxitos de la música moderna y del clubbing. Junto con Cocoon Ibiza, Sven creó una agencia de contratación (ahora Flash Artist Booking, que se dirige a los mejores y más brillantes), una agencia de eventos (Cocoon Event, que extiende su visión por los 5 continentes y ahora por más de 30 países) y un sello discográfico (Cocoon Recordings, con un catálogo repleto de calidad) que es cada vez más importante y no para de crecer. Para dimensionar todos estos logros, hay que conocer al hombre que está detrás de los platos. Con su pasión por los vinilos que agita, hipnotiza al público y se lo lleva con él. En un set de Sven te encuentras en una actuación en la que nadie sabe lo que va a pasar. Siempre ha sido así. Puede realizar 120 actuaciones al año, algunas muy grandes y otras más íntimas, pero siempre te sentirás parte de ellas y encontrarás un hueco en su corazón. Un corazón que pertenece al público, ya que para Sven, todo el mundo es un VIP. Lo que adoramos de Sven Väth en Metro Dance Club es que es único. Una leyenda en vida con un compromiso y una pasión que ha influido en el avance y la evolución de la música electrónica. Responsable de algunos de los mejores clubes, sellos discográficos y mecenas de los artistas más excitantes del género. El DJ más carismático de su generación no ha perdido ni un gramo de su vitalidad ni de su relevancia. Totalmente profesional, totalmente imprevisible. No hay nadie como él. Ni siquiera cerca.
Los años noventa en Metro Dance Club: una década decisiva

Hablar de los años noventa en Metro Dance Club es hablar de una transformación profunda, no sólo del propio club, sino de toda una cultura nocturna en el sureste español. Situado en Bigastro (Alicante), Metro ya había sembrado en los ochenta una identidad propia vinculada a la vanguardia musical, la estética alternativa y una forma de entender la pista de baile como espacio de libertad. Pero fue en los noventa cuando ese espíritu se consolidó, evolucionó y alcanzó una dimensión casi mítica. Del espíritu new wave a la explosión electrónica A principios de los noventa, Metro aún respiraba el legado new wave, synth-pop e indie que había definido su carácter en la década anterior. Sin embargo, el contexto musical estaba cambiando a gran velocidad. La irrupción masiva del house, el techno y sus múltiples derivaciones alteró para siempre el mapa sonoro europeo, y el Levante español no fue ajeno a esa revolución. Metro supo leer ese cambio con inteligencia. Sin abandonar del todo su herencia alternativa, el club abrió progresivamente su programación a sonidos más electrónicos, más contundentes y más enfocados a la pista. El techno centroeuropeo, el progressive, el trance melódico e incluso los primeros ecos del electro convivían en cabina con referencias más oscuras y experimentales. La clave no fue subirse a una moda, sino filtrar las tendencias a través de su propio ADN. Metro no copiaba: reinterpretaba. La cultura de club como forma de vida En los noventa, salir de fiesta no era simplemente ocio; era identidad. Para muchos jóvenes de la provincia de Alicante, Murcia y alrededores, Metro era un punto de encuentro semanal, casi un ritual. Se organizaban viajes en grupo, se compartían cintas grabadas en directo, se comentaban sesiones como si fueran acontecimientos deportivos. La pista de baile funcionaba como un espacio de comunidad. Allí se mezclaban estéticas: desde looks más cercanos al after británico hasta influencias del movimiento bakalao levantino, aunque Metro siempre mantuvo cierta distancia estética respecto a los excesos más comerciales de la llamada “Ruta”. Su público se caracterizaba por una sensibilidad musical inquieta, abierta a lo nuevo y menos complaciente. No se trataba sólo de bailar: se trataba de descubrir. Los DJs residentes: arquitectos del sonido Si algo definió los noventa en Metro fueron sus residentes. En una época en la que el DJ todavía era, ante todo, un selector y un narrador musical —no una celebridad mediática—, la figura del residente tenía un peso enorme. Construía el viaje de la noche, marcaba el tono emocional y, sobre todo, educaba el oído del público. Las sesiones podían durar horas y se desarrollaban con paciencia: introducciones hipnóticas, progresiones largas, momentos de tensión y liberación. El concepto de “viaje musical” no era una frase hecha, sino una experiencia real. La cabina era un laboratorio sonoro donde se probaban referencias importadas de Alemania, Reino Unido o Bélgica que aún no habían llegado al gran circuito comercial. Metro se convirtió así en un puente entre Europa y el Levante, trayendo sonidos que anticipaban lo que después sería tendencia. En los 90 Metro gozaba de un amplio horario que hacíamos sesiones super largas en las cuales los DJs se turnaban para hacer sesiones maratonianas como lo que sucede en Berghain. Por aquel entonces los DJs que solían diseñar la banda sonora de Metro eran Justo, Kuki, Martin, Cristobal, Paco García y Jose Antonio. Inolvidables eran aquellas fiestas como el Aniversario, La Prima Vera , Navidades , Parking…, todo era experimental y fresco. También había espacio para una sesión de guitarras y pop, capitaneada por pepito y DJ Ivan Bordalas el hermano del que luego fuera residente de Metro muchos años. Poco después Metro creó Promising DJ, una propuesta innovadora para dotar de un espacio adecuado a los jóvenes artistas que ansiaban demostrar su talento. Gracias a este proyecto aparecieron varios de los artistas que se convirtieron en residentes en los 2000 La estética: oscuridad, minimalismo y atmósfera Visualmente, los noventa en Metro estuvieron marcados por una estética más sobria y atmosférica que la de otros clubes. La iluminación no buscaba el espectáculo excesivo, sino potenciar la experiencia sensorial. Luces estroboscópicas, láseres bien medidos, humo denso y una pista que parecía absorber el sonido. El club no necesitaba artificios desmesurados. Su fuerza residía en la coherencia entre música, espacio y público. Esa sensación de estar en un lugar “aparte”, casi clandestino aunque no lo fuera, contribuyó a forjar su aura. Resistencia frente a la comercialización A medida que avanzaba la década, la cultura electrónica empezó a profesionalizarse y a mercantilizarse con mayor intensidad. Grandes festivales, macrodiscotecas y figuras mediáticas comenzaron a dominar el panorama. En ese contexto, Metro optó por un crecimiento orgánico y relativamente fiel a su esencia. No se convirtió en un parque temático de la electrónica ni diluyó su identidad para atraer masas indiscriminadas. Mantuvo una programación coherente, apostó por la calidad musical y preservó cierta independencia creativa. Ese equilibrio entre evolución y fidelidad fue clave para que los noventa no fueran una simple etapa más, sino un periodo fundacional de su leyenda. El impacto generacional Para quienes vivieron aquellos años, Metro no fue solo un club: fue una escuela emocional y musical. Allí se aprendía a escuchar, a bailar durante horas, a convivir en la diferencia. Muchos DJs, promotores y profesionales del sector en la actualidad se formaron como clubbers en aquella pista. Las cintas grabadas en directo circulaban como tesoros. Las conversaciones del lunes giraban en torno a qué tema había sonado a las cinco de la mañana o cuál había sido el momento culminante de la noche. Esa intensidad difícilmente se puede replicar en la era del streaming y la inmediatez digital. El legado de los noventa Cuando terminó la década, Metro Dance Club no era simplemente una discoteca más del Levante: era una institución cultural dentro del circuito electrónico español. Los noventa habían consolidado su reputación como espacio de vanguardia, coherente y respetado. Su legado no se mide solo en nombres o fechas, sino en una forma de
EMPODERAMIENTO ELECTRÓNICO: INDIRA PAGANOTTO

Hay artistas que encuentran su destino por puro azar, por giros inesperados que terminan llevando su existencia por un camino que en principio no estaba marcado. Este no es el caso de Indira Paganotto, ya que desde muy pequeña tuvo claro cuál era su futuro y los sueños que quería conseguir. A base de trabajo, esfuerzo y un innegable talento musical, Indira ha logrado alcanzar sus objetivos y situarse en una posición de relevancia dentro de la escena techno. El ADN electrónico de Indira Paganotto está fuera de toda duda. Su padre, DJ en los 80, fue su educador y su colección de música disco, jazz, acid house y goa fue la biblioteca perfecta para la madrileña. Tras escuchar ese llamado desde su interior para hacer música y convertirse en DJ, a los 16 años, ya practicaba con los vinilos de su padre y empezó a tocar en los clubes de sus amigos de Gran Canaria horas antes de que abrieran sus puertas. Cuando tenía 17 años lanzó su primer vinilo ‘Underground Love’ en el sello de Ian Pooley y su carrera fue ganando terreno de una forma imparable. Durante los primeros años de su carrera, Indira logró tocar en clubes legendarios como Harry Klein en Munich, Rex club en París y el Egg Club de Londres, entre muchos otros. Este eclecticismo enérgico le ha llevado a compartir cabina con artistas como Marco Carola , Paco Osuna, Anthea, Luna City, Sischi Rösch , Seuil, Arado, Ian Pooley, Borderline, Bloody Mary, Art Department, Nina Kravitz… en los clubes más importantes de Canarias , Ibiza , Madrid, Barcelona , Londres , Italia y Berlín. Además de su faceta como DJ, Indira también destaca en la producción, por eso creó su propio sello Phase Insane Records, para promover lanzamientos en vinilo, devolver a la escena todo lo que le ha dado y plasmar su energía expresando todos esos sentimientos positivos que le han acompañado en su carrera. Junto a Unkle Fon han desarrollado un sello atemporal, fuera de las modas y los negocios, en el que publicar únicamente la música que les gusta, siempre bajo la línea del techno, por supuesto. La relación entre Indira Paganotto y Metro Dance Club es bastante especial dentro de la escena electrónica española. No es solo una DJ invitada más, Metro es el club que ella misma considera “su casa”. Indira es ADN Metro, simboliza sus valores, su esencia, esa sonrisa perpetua que permanece inmutable. La clave es la apuesta que Metro ha hecho por ella desde que comenzó su carrera, ya que fue uno de los primeros clubs en apostar por su talento. Y esa apuesta dio sus frutos, la conexión con el público fue instantánea, no hizo falta cocinar ese plato a fuego lento, desde el minuto uno la simbiosis estalló y se forjó un lazo indestructible hasta nuestros días. En Metro Dance Club apoyamos a Indira Paganotto porque nos encantan sus sets llenos de elegancia y efusividad bailable, con una selección de calidad que nos lleva desde la música disco de los 90 hasta el techno underground más actual. Donde sea y cuando sea, su estilo es enérgico, sin importar si es duro o suave. Y siempre con una sonrisa en la cara, una enorme sonrisa que delata lo que disfruta con la música electrónica, una pasión que contagia solo con mirarla.
UN LATIDO ESTRUENDOSO: FATIMA HAJJI

UN LATIDO ESTRUENDOSO: FATIMA HAJJI El techno español se basa en la potencia y en la energía sin límites. Un estilo duro y contundente que rompe las barreras. Una de sus grandes referentes es sin duda Fatima Hajji, una artista que ha sabido crearse una carrera sin complejos y que ha demostrado que pocos artistas consiguen transmitir tanto como ella. Una vez se nace con la garra y la electricidad circulando por la sangre es difícil dejarlas correr únicamente por el interior, hay que permitir a todo ese flujo escapar. Es lo que le ha sucedido y le sigue sucediendo a Fátima Hajji, nació con ese ímpetu y cada vez que se enchufa al estudio de grabación o se sube a un escenario ante miles de almas deseosas de empuje, lo transmite a modo de electrónica robusta, habilidades en las mezclas y buena selección musical. Es especialmente ante las masas cuando ese ‘botón mágico’ se enciende y se da origen a una simbiosis innata, punto de origen imprescindible para vivir el momento a lo grande. Esta joven DJ, productora y emprendedora (dirige su propio label SILVER M donde además de editar música de algunos de sus productores favoritos, promueve eventos baja el mismo nombre en Lugares como Ibiza, Amsterdam o Barcelona ente otros.). Fátima, salmantina de nacimiento, madrileña de adopción y de orígenes árabes, es una confesa amante de la naturaleza y los animales, de los colores en su máxima expresión… Ella se debe artísticamente a un género incombustible como es el Techno. Desde sus raíces más analógicas y clásicas pasando por los sonidos más actuales combinándolos con algunos casi ancestrales (donde saca a relucir sus más profundos orígenes africanos) La suma de todo esto se traduce en frescura, descaro y groovesdespiadados medicina ideal para el divertimento. A pesar de su juventud Fátima Hajji lleva inmersa en el circuito de baile desde casi dos décadas. Paso a paso ha logrado afianzarse como artista y obviamente no solo en España –país del que es sin duda embajadora- sino en el resto de Europa. Por citar -de una larga lista- algunos festivales: Awakenings, Tomorrowland, Monegros, Electrobeach, Aquasella, Medusa, Electrosonic o Dreambeach. Y por supuesto imposible ignorar su paso por (entre muchos otros) clubes como la mítica sala berlinesa Tresor, así como Lehmann, X Club or Harry Klein en Alemania; Florida 135, Fabrik, Razzmatazz, Row 14, Input, LAB or Industrial Copera en España. Lo que más nos gusta en Metro de Fatima Hajji es su espontaneidad, espectáculo y clima festivo, una forma genuina de expresar el amor que siente por lo que hace y lo bien que se lo pasa, una energía deliciosamente contagiosa.
UNA CONSTELACIÓN DE ESTRELLAS ILUMINARÁ METRO DANCE CLUB EN 2026

UNA CONSTELACIÓN DE ESTRELLAS ILUMINARÁ METRO DANCE CLUB EN 2026 Metro Dance Club cumple 35 años y lo hace por todo lo alto. El club de Bigastro ha decidido apostarlo todo para traer a sus seguidores una programación sin concesiones y sin medias tintas, repleta de artistas de primer nivel, pero sobre todo fiel a su compromiso por la calidad. Toma nota de lo que te espera en esta primer del año: UN EVENTO PARA LA HISTORIA: “LIVE AT LIQUID ROOM 30TH ANNIVERSARY” DE JEFF MILLS Hay momentos señalados con letras de oro en la historia de la música electrónica, momentos que marcan un antes y un después, momentos que se convierten en referentes y que serán recordados para siempre sin importar el tiempo que pase. Uno de esos momentos fue la actuación de Jeff Mills en el club Liquid Room de Tokio en 1995, un hito incuestionable en la historia de la música electrónica El próximo 14 de febrero, Metro Dance Club vivirá una noche memorable con la actuación de Jeff Mills, auténtica leyenda del techno y pionero del sonido de Detroit. Dentro de su gira mundial “Live at Liquid Room 30th Anniversary”, el artista hará una parada muy especial en Bigastro, donde reinterpretará uno de los directos más influyentes que jamás se hayan realizado. Durante la noche, Jeff Mills realizará dos sets diferenciados: uno como homenaje al espíritu de Live at the Liquid Room y otro enfocado en su sonido más actual. Una noche que entiende el club como espacio cultural, donde la memoria y la evolución conviven en la pista. FATIMA HAJJI DESATARÁ UN SEISMO ELECTRÓNICO EN METRO DANCE CLUB El 7 de marzo de 2026 prepárate para un terremoto cuyo epicentro tendrá lugar en Bigastro, más concretamente en la cabina de Metro Dance Club. Porque esa fecha está reservada para que la reina del techno nos impacte con su inagotable energía. Su estilo duro y contundente rompe barreras internacionalmente, y se ha convertido por méritos propios en una de sus grandes referentes del género con una técnica exquisita a los platos. Fátima es una artista que ha sabido crear una carrera sin complejos y que ha demostrado que pocos artistas consiguen transmitir tanto como ella. Prepárate para un evento espectacular en el club donde el talento electrónico fluye sin restricciones y con una artista que traspasa fronteras. LA PASSION DE INDIRA PAGANOTO Marca en rojo en tu calendario el 2 de abril de 2026, la fecha de la Passion Metro, un evento que hará palpitar tu corazón a todo trapo gracias a la actuación de una de las damas del techno más estimulantes de la escena: Indira Paganotto Estrella de la escena electrónica internacional, Indira Paganotto ha creado un sonido único, cargado de una energía desbordante, que le ha valido una fiel comunidad de seguidores en todo el mundo, gracias a un gusto impecable que abarca muchos subestilos, desde la música disco de los 90 hasta el techno underground más actual. Asegúrate de que tu corazón se encuentre a plena potencia durante Passion Metro, porque Indira Paganotto lo pondrá a prueba desde el minuto uno. SVEN VÄTH ATERRIZA EN METRO DANCE CLUB Metro Dance Club siempre está a la vanguardia, siempre apuesta por las novedades más excitantes, pero eso no significa que deje de lado a los grandes referentes de la música electrónica. Incluir en su programación a las leyendas no es una opción, es una obligación dentro de su filosofía de respeto hacia el pasado, el presente y el futuro de la cultura musical. Por eso el próximo 18 de abril se abren las puertas del templo de Bigastro a una fuerza electrónica inconmensurable, Sven Väth será el protagonista de una noche para el recuerdo. Sven Väth es un referente, un gurú, el faro que ilumina la oscuridad. Sven no solo es un modelo musical, es un modelo de comportamiento y de actitud, una imagen a la que imitar y una voz a la que escuchar, ya que de sus palabras solo se puede esperar sabiduría. Con su pasión por los vinilos que agita, hipnotiza al público y se lo lleva con él. En un set de Sven te encuentras en una actuación en la que nadie sabe lo que va a pasar. Visitar Metro siempre es un buen plan, pero hacerlo cuando un mito como Sven Väth se sube a su cabina, es un “win win”. 35 ANIVERSARIO DE METRO CON JOSEPH CAPRIATI La perseverancia y el espíritu de resiliencia son dos características que han estado tatuadas en el ADN de Metro Dance Club, de otra manera no se puede explicar que este mítico templo de la música electrónica lleve 35 años siendo un referente en la escena. Y para celebrarlo el 6 de junio de 2026 quién mejor para subirse a la cabina que un miembro de la familia como Joseph Capriati. Joseph Capriati es uno de los cabezas de cartel más solicitados del techno y sigue superándose como artista, haciendo que cada lanzamiento y cada proyecto en el que se vea involucrado se convierta en un éxito inmediato. El techno elegante y emotivo de Capriati, ejecutado con precisión, estilo y energía contagiosa, se ha convertido en uno de los platos fuertes del circuito mundial de clubes y festivales. La combinación de su carismática personalidad y su oído para el groove perfecto ha convertido a Joseph en el abanderado del sonido techno italiano en todo el mundo y ha atraído a muchos nuevos aficionados al género en general. Únete al 35 aniversario de Metro Dance Club para celebrar por todo lo alto un cumpleaños tan especial mientras bailas hasta el amanecer con la banda sonora de Joseph Capriati.
ASÍ VIVÍ LA ACTUACIÓN DE JEFF MILLS EN EL LIQUID ROOM EN 1995…., (EN MIS SUEÑOS)

ASÍ VIVÍ LA ACTUACIÓN DE JEFF MILLS EN EL LIQUID ROOM EN 1995…., (EN MIS SUEÑOS) El próximo 14 de febrero, Metro Dance Club vivirá una noche memorable con la actuación de Jeff Mills, auténtica leyenda del techno y pionero del sonido de Detroit. Dentro de su gira mundial “Live at Liquid Room 30th Anniversary”, el artista hará una parada muy especial en Bigastro, donde reinterpretará uno de los directos más influyentes que jamás se hayan realizado. Cuando me enteré de la noticia, no tardé en escuchar en mis cascos aquella obra maestra. Con la emoción en carne viva, me dirigí a la cama con la esperanza de trasladarme en sueños a esa fecha, a ese lugar, a ese momento histórico. Afortunadamente lo conseguí, y esto es lo que recuerdo que aquel sueño: Entré en Liquid Room aquella noche de 1995 sin saber muy bien qué iba a pasar, pero con la certeza de que algo importante estaba a punto de ocurrir. Tokio ya era una ciudad que vibraba a otra frecuencia, pero dentro del club el tiempo parecía suspenderse. No era solo una sesión más: Jeff Mills estaba a punto de subirse a la cabina. El Liquid Room no era grande, ni lo necesitaba. El techo bajo, el calor acumulado y la mezcla de sudor, humo y expectación creaban una atmósfera densa, casi física. El público era una mezcla perfecta de respeto y entrega: clubbers japoneses en silencio atento, extranjeros conscientes de estar presenciando algo único, y una sensación colectiva de que aquello no era entretenimiento, sino ritual. Jeff apareció sin anuncio, sin gesto innecesario. Se colocó detrás de la mesa como un cirujano antes de una operación crítica. No levantó la vista. No sonrió. No necesitó hacerlo. Cuando lanzó el primer golpe de bombo, el mensaje fue claro: esto iba a ser puro Detroit, sin concesiones. El sonido era duro, rápido, preciso. No había espacio para el descanso. Mills no construía una narrativa amable; te empujaba a una dimensión paralela hecha de loops infinitos, hi-hats afilados y secuencias que parecían diseñadas para reprogramar el cuerpo. Cada mezcla era quirúrgica. Cada transición, un latigazo. No había drops evidentes ni momentos de alivio: solo tensión sostenida. Recuerdo mirar alrededor y ver a la gente bailando con los ojos cerrados, algunos casi inmóviles de cintura para arriba, como si el movimiento naciera directamente del suelo. El techno allí no era celebración: era concentración, trance, resistencia. Jeff Mills no estaba pinchando para gustar; estaba pinchando porque creía en eso, y esa convicción atravesaba la sala como electricidad. En un momento dado, perdí la noción del tiempo. Podrían haber pasado veinte minutos o dos horas. El ritmo no te daba referencias. Era como estar dentro de una máquina que avanzaba sin freno, perfectamente calibrada. Mills apenas se movía, pero su control era absoluto. Cada vinilo entraba en el momento exacto, como si la sesión estuviera escrita… aunque sabías que no lo estaba. Cuando terminó, no hubo un gran final. No hizo falta. Simplemente dejó caer el último track, bajó el volumen y se marchó. Sin gestos heroicos. Sin despedidas. El público tardó unos segundos en reaccionar, como si necesitara volver al cuerpo después de haber estado en otro lugar. Salí a la noche de Tokio con la sensación de haber presenciado algo irrepetible. No un concierto, no una sesión, sino una lección. Entendí que el techno podía ser radical, intelectual, físico y espiritual al mismo tiempo. Que no necesitaba adornos. Que podía ser una declaración de principios. Y supe, sin duda alguna, que había estado en el lugar correcto, en el momento exacto de la historia del techno.