Cumplir 35 años dentro de la cultura club no es algo habitual. Mucho menos hacerlo manteniendo una identidad reconocible, una comunidad fiel y una programación capaz de competir con cualquier gran espacio europeo. Por eso, el 35 aniversario de Metro Dance Club no es simplemente una fiesta más dentro del calendario electrónico español; es la celebración de una trayectoria construida sobre la pasión por la música, la resistencia y una apuesta constante por la calidad artística.
Para una ocasión tan especial, el club de Bigastro apostó por uno de los artistas que mejor representan su filosofía: Joseph Capriati. El italiano fue el gran protagonista de la jornada con un formato excepcional compuesto por dos actuaciones completamente diferentes, un regalo para los asistentes y una declaración de intenciones por parte de Metro.
La gran singularidad del aniversario residió precisamente en la doble actuación de Capriati. Lejos de ofrecer un único set convencional, el napolitano diseñó dos experiencias complementarias que permitieron recorrer las distintas etapas de su evolución artística. Por un lado, presentó el sonido más contemporáneo que le ha convertido en uno de los nombres imprescindibles del circuito internacional: un techno elegante, emocional y sofisticado, donde la construcción narrativa y la profundidad melódica adquieren un papel protagonista. Por otro, regresó a las raíces más puristas del género para rendir homenaje al techno contundente y underground que marcó sus inicios y le permitió conquistar las cabinas más importantes del mundo.
Esta doble lectura de su universo musical permitió a los asistentes descubrir dos caras distintas de un artista que continúa reinventándose sin perder su esencia. Capriati volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los DJs más solicitados del planeta, capaz de combinar técnica, sensibilidad y una conexión única con la pista de baile
Aunque Joseph Capriati fue el gran reclamo del aniversario, el resto de la programación estuvo diseñada para convertir la jornada en una auténtica celebración de la cultura electrónica.
Entre los nombres más destacados sobresalió Rhadoo, auténtica referencia del sonido minimal rumano y una de las figuras más influyentes de la electrónica europea de las últimas dos décadas. Sus sesiones, caracterizadas por la precisión técnica y una narrativa hipnótica, aportaron una dimensión más profunda y cerebral al evento.
También brilló Yanamaste, proyecto que ha conseguido construir una identidad propia gracias a la fusión de sonidos orgánicos, percusiones tribales y atmósferas espirituales. Su propuesta aportó una perspectiva diferente dentro del line up, conectando con la vertiente más emocional y sensorial de la música electrónica.
Uno de los momentos más esperados llegó con el B2B entre Alienata y Amotik. Dos artistas reconocidos por su aproximación intensa, hipnótica y profundamente inmersiva al techno contemporáneo, capaces de construir sesiones de gran impacto emocional y físico.
La representación nacional estuvo encabezada por nombres como Karretero, uno de los artistas españoles con mayor personalidad dentro del techno actual, así como por talentos consolidados y habituales del universo Metro como Ania Bruster, Carlos Agraz, Mario Urien, Linear System, Alex Tirelli, Nhitto y muchos otros artistas que completaron una programación diseñada para recorrer diferentes sensibilidades de la electrónica contemporánea.
El 35 aniversario de Metro Dance Club fue mucho más que una reunión de grandes artistas. Representó la celebración de una historia que comenzó hace más de tres décadas y que sigue escribiéndose con la misma pasión que el primer día. Un homenaje a una sala que ha sabido adaptarse a los cambios sin perder su identidad y que continúa siendo uno de los grandes referentes de la cultura club en España.
Y para una noche tan simbólica, pocos nombres podían representar mejor ese espíritu que Joseph Capriati, un artista que ofreció dos actuaciones memorables para celebrar los 35 años de una institución imprescindible de la música electrónica.